'Conversaciones que inspiran'

Marta Sánchez Estebán Responsable del Centro de Control de Energía de Endesa

En Endesa, el talento femenino se distingue por su capacidad para impulsar proyectos innovadores, liderar equipos diversos y aportar una visión estratégica al futuro de la energía. El proyecto “Conversaciones que inspiran” nace con el propósito de poner en valor este talento dentro de la compañía y ofrecer referentes reales a otras mujeres, tanto internas como externas. A través de entrevistas a cuatro profesionales predirectivas de distintas líneas de negocio, esta iniciativa busca visibilizar trayectorias diversas, estilos de liderazgo auténticos y experiencias que muestran cómo las mujeres están transformando el sector energético. Sus historias reflejan no solo el impacto de su trabajo, sino también el camino que están abriendo para las nuevas generaciones que aspiran a liderar con propósito, confianza y visión.

Entre estas profesionales destaca Marta Sánchez Estebán, referente en Endesa S.A. gracias a una trayectoria marcada por el compromiso, la excelencia y un liderazgo profundamente colaborativo. Su experiencia y su manera de entender la gestión de personas la convierten en una voz esencial para comprender cómo evoluciona el liderazgo dentro de la organización.

 

¿Cuál es tu posición actual dentro de Endesa y qué responsabilidades conlleva?

Soy la Responsable del Centro de Control de Energía de Endesa. En el CCE nos encargamos de realizar las ofertas económicas al mercado eléctrico mayorista y también de la operación técnica de todas las centrales de Endesa. Tenemos que garantizar que maximizamos el margen integrado de la compañía, pero también debemos asegurar que nuestros grupos de Generación operan de forma segura.  Tenemos presencia y visibilidad de todos los territorios en los que opera Endesa, tanto peninsulares como no peninsulares. 

El Centro de Control es una Infraestructura Crítica con la responsabilidad que ello conlleva. Debemos asegurar la continuidad del servicio eléctrico en todo momento. El sector eléctrico es clave para el progreso de la sociedad y nosotros somos uno de los actores más importante para ello.

 

¿Qué es para ti la inspiración?

Para mí, la inspiración es ese instante casi mágico en el que todo encaja: la chispa que convierte una idea en una motivación real. Siempre me ha recordado al famoso “Eureka” de Arquímedes, porque no se elige cuándo llega, pero cuando lo hace te impulsa a moverte, a cuestionarte cosas y a dar un paso más.

En su dimensión hacia los demás, creo que la inspiración tiene mucho que ver con la admiración y con la huella que dejamos en las personas. Inspirar no es enseñar, sino generar un impacto que anima a otros a atreverse, a confiar en sus capacidades o incluso a imaginar un camino diferente. Esa trascendencia me parece algo enormemente poderoso y bonito

 

¿Cómo comenzó tu carrera profesional y qué te llevó a formar parte del sector energético?

Mi vocación por el sector energético nació mientras estudiaba Ingeniería de Energía. Tuve una asignatura de mercado eléctrico que me hizo ver que ese era mi sitio: un entorno técnico, dinámico y con un impacto directo en la sociedad.

Después, el destino hizo de las suyas. Participé en un programa de talento joven en el que pasabas un día con un directivo de Endesa. Para mí fue una experiencia reveladora: descubrí el Centro de Control, su responsabilidad, su complejidad… y me fascinó. Le pregunté qué necesitaba para trabajar allí y me dio unas pautas muy concretas. Meses después, cuando las cumplí, le escribí para contárselo y para saber si había una oportunidad para mí. Poco después empecé una beca en el área de Gestión de Energía, donde sigo hoy, con más responsabilidades pero la misma ilusión.

 

Mirando hacia atrás, ¿cuáles han sido los hitos o decisiones más importantes que han marcado tu trayectoria?

Hubo una decisión especialmente relevante: cuando trabajaba a turno cerrado me ofrecieron un puesto con más visibilidad, más retos y mayor recorrido profesional. Yo estaba muy cómoda donde estaba, disfrutaba del trabajo y sentía que aún tenía cosas por aprender, así que inicialmente dije que no.

Días después, mi director me llamó para compartir conmigo su visión: me explicó qué habían visto en mí, por qué habían pensado en mí para ese puesto y qué podía significar para mi futuro. Gracias a esa conversación entendí que el crecimiento a veces exige salir de lo cómodo. Decidí arriesgar y aceptar la oferta. Mirando atrás, sé que fue la mejor decisión que pude tomar.

 

¿Qué aprendizajes fundamentales te ha dejado el camino recorrido hasta hoy?

He aprendido que no todas las decisiones dependen de ti y que, especialmente en sectores tan cambiantes como el nuestro, adaptarse es clave. También entendí que, aunque al principio puedas no compartir una decisión, mirar atrás solo desgasta energía; lo que funciona es aceptarla, buscar su sentido y avanzar.

Y por encima de todo, he aprendido a confiar en que cada experiencia —incluso las más incómodas— termina construyendo una versión más sólida de ti misma..

 

¿Has sentido discriminación por ser mujer en un entorno tradicionalmente masculino?

Para mí ha sido fundamental tener siempre como responsable directa a una mujer que considero un referente profesional y personal. Ha sido mi apoyo durante años y mi ejemplo de que el trabajo bien hecho termina siendo reconocido.

Es cierto que la mayoría de mis compañeros son hombres, pero siempre me han tratado desde la confianza y el respeto. Nunca he sentido discriminación directa.

Sí he vivido momentos en los que, por ser joven, mujer y tener un rol con responsabilidad, he sentido cierta inseguridad. No por cómo me trataban, sino por la sensación de ser una minoría en determinados entornos. Con el tiempo descubrí que lo que define la percepción de los demás no es eso, sino tus hechos, tu criterio y tu forma de trabajar.

 

¿Qué competencias o habilidades consideras clave para desempeñar tu rol con éxito? ¿Alguna que no imaginabas?

La principal es la adaptación al cambio. El sector eléctrico evoluciona a una velocidad enorme: nuevas tecnologías, más renovables, cambios regulatorios constantes, volatilidad de precios por factores geopolíticos… Nada permanece estático.

También es fundamental saber trabajar bajo presión, gestionar información compleja con rapidez, mantener la calma en situaciones críticas y, por supuesto, tener una visión técnica sólida que permita tomar decisiones seguras y bien fundamentadas para la operación.

Hace unos años no nos imaginábamos tener que integrar la gestión del riesgo geopolítico que estamos viendo los últimos años. Las commodities se ven altamente afectadas por los conflictos internacionales al ser bienes escasos. Estas fluctuaciones de precio afectan a los costes de nuestras centrales, al aprovisionamiento de combustible y a la planificación a largo plazo.

 

¿Qué retos estás enfrentando en esta etapa profesional?

El mayor reto al que me he enfrentado recientemente fue el apagón del 28 de abril de 2025. Aunque en el Centro de Control nos preparamos continuamente para escenarios de emergencia, vivir uno real es muy distinto. Ese día reinaba la incertidumbre: no teníamos información clara sobre el origen del problema, circulaban datos contradictorios y la presión aumentaba por minutos. Aun así, nuestro objetivo fue siempre el mismo: recuperar el suministro lo antes posible y hacerlo con total seguridad.

Desde el Centro de Control nos coordinamos en tiempo real con REE, el Operador del Sistema y con todas las Centrales de Generación, lo que implicaba dar instrucciones precisas, seguras y bien fundamentadas en un contexto de máxima tensión. La adrenalina era enorme, pero mantener la calma era imprescindible para que cada persona del equipo supiera exactamente qué debía hacer. Repartí tareas rápidamente, establecí prioridades y asumí un rol de liderazgo muy claro para evitar cualquier desorden en una situación tan crítica. 

A la vez, debía informar de forma constante a Directores y Autoridades, porque éramos quienes teníamos la visión más actualizada del estado del sistema eléctrico en cada minuto. Fue un equilibrio complejo entre actuar con rapidez y comunicar con claridad. 

Ese día entendimos que en momentos de crisis no se trata de buscar responsables, sino de trabajar con el único objetivo de restablecer el sistema cuanto antes. Y así fue: la coordinación, la serenidad y la confianza mutua fueron las claves para superar uno de los momentos más exigentes de mi carrera profesional.

 

Como predirectiva en Endesa, ¿cómo definirías tu estilo de liderazgo?

Creo que esta es una pregunta que siempre responde mejor el equipo que una misma, porque al final el liderazgo se demuestra en el día a día. Aun así, si tuviera que definirlo, diría que es un liderazgo calmado pero firme. Aunque en lo personal soy bastante inquieta, en el ámbito profesional busco transmitir serenidad, claridad y foco, especialmente en situaciones de presión. 

Me gusta que el trabajo salga con un nivel de calidad alto; soy exigente conmigo misma y con mi equipo, pero siempre desde el apoyo y la confianza. Considero que la excelencia no nace de la presión, sino de la responsabilidad. 

Además, tengo un punto perfeccionista que intento canalizar de forma constructiva: involucrando al equipo en mejoras continuas, revisando procesos conjuntamente y fomentando que cada persona aporte ideas. Creo profundamente que siempre hay margen para hacer las cosas mejor, y me gusta liderar desde esa mentalidad: evolucionando, aprendiendo y creciendo juntos.

 

¿Qué valores consideras esenciales para gestionar equipos de manera eficaz y humana?

La empatía. Entender a las personas, sus preocupaciones, su forma de trabajar y lo que las motiva es clave para acompañarlas y ayudarlas a crecer. 

También valoro la transparencia, la coherencia y la capacidad de escuchar incluso cuando el punto de vista es distinto al tuyo.

 

¿Qué importancia tienen para ti la diversidad y la inclusión a la hora de crear equipos sólidos y motivados?

Para mí, la diversidad y la inclusión son esenciales para construir equipos realmente sólidos. Cuando juntas personas con perfiles, personalidades y competencias distintas, se genera una riqueza que sería imposible conseguir en un grupo homogéneo. 

Creo en los equipos equilibrados, tanto en capacidades técnicas como en habilidades más humanas. Ese equilibrio hace que los puntos fuertes de unos compensen las áreas de mejora de otros, creando un engranaje donde todos se complementan. 

Cuando un equipo diverso se siente valorado y motivado, el aprendizaje fluye de manera natural entre compañeros y surge una dinámica muy poderosa: cada persona aporta, pero también aprende. Y para mí, ese es el indicador más claro de que un equipo está creciendo en la dirección correcta.

 

¿Podrías mencionar alguna práctica diaria que te ayude a generar un entorno de trabajo positivo?

Me gusta generar ambientes de confianza diarios, me gusta escuchar diferentes opiniones porque así los equipos se sienten involucrados y sienten que se les tiene en cuenta. En el día a día transmito que pueden contar con mi ayuda y que si necesitan que intervenga en algo solo tienen que acercarse a mí. 

También trato de explicar las implicaciones que tienen nuestros actos y las decisiones que se toman para así darle sentido al trabajo diario.

 

¿Crees que las mujeres son penalizadas por tener ambición en su carrera profesional?

No creo que sea únicamente una cuestión de género. Hoy en día, muchas personas dudan a la hora de aspirar a determinados puestos porque conllevan un nivel de responsabilidad muy alto. A veces esa responsabilidad no está adecuadamente compensada, y supone un esfuerzo personal y emocional considerable que no todo el mundo está dispuesto a asumir. 

Dicho esto, sí pienso que en ocasiones las mujeres somos más prudentes a la hora de expresar nuestras ambiciones, quizá por una mezcla de autoexigencia y temor a ser juzgadas. Por eso es importante normalizar que la ambición es positiva cuando está orientada al crecimiento, y que aspirar a más no debería verse como algo negativo, sino como una muestra de compromiso, motivación y confianza en una misma.

 

¿Cuál es la decisión más difícil que has tomado?

Las decisiones más difíciles, sin duda, son siempre las que tienen que ver con personas. Gestionar la parte humana es mucho más complejo que gestionar números, porque detrás de cada decisión hay expectativas. Requiere sensibilidad, empatía y, sobre todo, mucha responsabilidad. 

En los procesos de selección, por ejemplo, elegir a alguien implica inevitablemente dejar fuera a otras personas con talento. Comunicar esas decisiones nunca es sencillo: sabes que afectan al desarrollo profesional de alguien y que pueden generar frustración. En esos momentos intento ser lo más transparente y respetuosa posible, explicando los motivos y poniendo en valor el trabajo de cada candidato.

 

La conciliación es un desafío frecuente. ¿Cómo gestionas tu equilibrio entre vida personal y laboral?

Trabajar como responsable de un Centro de Control que opera 24/7 los 365 días del año implica asumir que, en determinadas ocasiones, tienes que estar disponible ante cualquier emergencia, ya sea técnica o humana. Hay situaciones que, por su importancia, te acompañan incluso después de terminar tu jornada y hacen difícil desconectar por completo. 

Aun así, he aprendido a gestionar este equilibrio concentrando toda mi energía durante el horario laboral. Me esfuerzo por dejar la información clara y bien estructurada, anticipar posibles incidencias y asegurar que el equipo tiene toda la autonomía necesaria para gestionar lo que ocurra durante las noches o los fines de semana. 

Cuando termina el día, trato de desconectar todo lo posible. Priorizo únicamente lo urgente, dejo para el día siguiente lo que puede esperar y lo organizo en la agenda para no llevármelo a la cabeza cuando no toca. Esa disciplina , aunque no siempre es perfecta,  me permite recuperar energía y mantener un equilibrio que, en un entorno tan exigente, es esencial.

 

¿Tienes alguna rutina, hábito o límite que te haya funcionado especialmente bien?

Cuando termino mi jornada, el deporte es mi vía absoluta de desconexión. Soy una persona muy activa y, como dice mi entorno, un poco “adicta a la adrenalina”. Entrenar acrobacias, hacer crossfit o escalar me obliga a estar completamente presente: cada movimiento requiere concentración y precisión, y ese nivel de foco hace que todo lo que ha pasado durante el día desaparezca por completo. En disciplinas tan técnicas, cada gesto importa para no lesionarte, así que no hay espacio para pensar en nada más. Para mí es la manera más eficaz de liberar tensión y resetear la mente. 

Cuando necesito algo más pausado, recurro a un plan totalmente distinto: pasear a mi perro bajo el sol, por el campo, mientras escucho algún podcast que me ayude a descubrir sectores o temas que aún no conozco. Me encanta aprender y soy muy curiosa, así que esos momentos tranquilos, en los que camino y dejo que las ideas fluyan, también forman parte de mi equilibrio. Es mi forma de mantener la mente activa, pero desde un lugar mucho más calmado.

 

¿Qué medidas de conciliación valoras más dentro de Endesa?

En Endesa tenemos bastantes medidas de conciliación que ayudan a mejorar ese equilibrio entre vida laboral y personal. Contamos con 3 días de teletrabajo, 2 de ellos con días fijos y el restante es un día que podemos elegir según nuestras preferencias personales. También existe la posibilidad de acogerte a flexibilidad horaria para poder adelantar o retrasar la entrada o la salida. Además , entre otras medidas , en las bajas de paternidad/maternidad en Endesa tenemos más días de permiso que los establecidos por normativa. 

Una iniciativa relativamente nueva es que en los horarios de la comida o antes del inicio de jornada, en la sede puedes practicar deporte con clases guiadas a un precio muy económico tanto online como presencial.

 

¿Qué mensaje transmitirías a quienes aspiran a crecer profesionalmente sin renunciar a su bienestar personal?

Transmitiría, ante todo, que es posible. Se puede crecer profesionalmente y, al mismo tiempo, disfrutar de una vida personal plena. Pero también creo que es importante no idealizarlo: cuando das un salto y asumes más responsabilidad, los primeros meses son intensos. Surgen dudas, aumentan las inseguridades y aparece ese impulso de querer hacerlo todo perfecto desde el primer día. 

Lo fundamental es entender que cada cambio tiene su propio proceso de adaptación. No se trata de tenerlo todo bajo control desde el minuto uno. En esos momentos, apoyarse en el equipo es clave. Las personas que trabajan contigo, las que conocen de verdad el detalle del día a día, son quienes te ayudan a ver las cosas con perspectiva y a avanzar con seguridad.

 

¿Has tenido que renunciar a algo al aceptar este puesto de responsabilidad?

He tenido que renunciar a dejar el móvil en silencio en muchos momentos. Al ser una infraestructura crítica, tenemos que garantizar que todo funciona a la perfección que no hay problemas para dar continuidad al servicio esencial que prestamos. Sin embargo, hay veces que los problemas ocurren y de repente tienes que cambiar todos los planes y la agenda para solventar los problemas sobrevenidos del tiempo real que no habías planificado.  No siempre es sencillo, pero forma parte del compromiso del rol.

 

¿Dónde te gustaría verte profesionalmente en los próximos años?

Me gustaría seguir vinculada al sector eléctrico porque, a pesar de su complejidad y los retos que implica, continúa fascinándome. La energía es una palanca fundamental para el desarrollo de la sociedad y es uno de los ámbitos donde se abordan los avances tecnológicos más innovadores y transformadores. Formar parte de ese proceso, en un entorno que evoluciona tan rápido, es un privilegio. 

En cuanto a mi desarrollo profesional, aspiro a seguir creciendo y asumiendo nuevas responsabilidades que me permitan tener un papel relevante en la toma de decisiones estratégicas, tanto dentro de la compañía como en el sector en general. Me motiva la idea de participar en proyectos que definan el futuro del sistema eléctrico y poder contribuir, desde mi experiencia y visión, a construir un modelo energético más eficiente, seguro y sostenible.

 

¿Qué áreas de desarrollo consideras prioritarias para seguir evolucionando como líder?

Para seguir evolucionando como líder considero fundamental ampliar la visión global del negocio. La base técnica es imprescindible para tomar decisiones en el día a día, pero cuando quieres avanzar hacia un liderazgo más estratégico necesitas comprender cómo interactúan las distintas direcciones y cómo cada decisión impacta en el conjunto de la compañía. Tener esa mirada “desde arriba” te permite anticipar escenarios, valorar riesgos y entender el efecto que tienen tus acciones a medio y largo plazo.

Además, a partir de cierto punto profesional, resulta muy enriquecedor formarse en el ámbito financiero. Entender los fundamentos económicos detrás de las grandes decisiones ayuda a tener una perspectiva mucho más completa y a participar con criterio en conversaciones de alto nivel. Esa combinación de visión técnica, operativa y financiera es, para mí, la clave para seguir creciendo como líder.

 

Desde tu perspectiva, ¿cuáles serán los grandes retos del sector energético y qué papel te gustaría desempeñar en ellos?

Encontrar una solución que sea sostenible en el tiempo y donde se encuentre el equilibrio entre la integración de renovables, la seguridad del sistema y la rentabilidad tantos de los activos actuales como de las futuras inversiones. Otro reto fundamental es que tanto la Regulación como las Redes avancen al mismo ritmo que los desarrollos tecnológicos y las demandas de la sociedad. Para que esta transición funcione, deben ser los sistemas y la normativa los que se adapten al cambio. De lo contrario, existe el riesgo de ralentizar inversiones clave o limitar la implantación de soluciones innovadoras.

 

Para finalizar, ¿qué consejo darías a otras mujeres que aspiran a acceder a posiciones directivas?

Mi consejo es que expresen sus ambiciones con claridad y sin miedo. Nada debería darse por supuesto, y es mejor decir dos veces lo que quieres que quedarte con la duda de por qué no ocurrió. La transparencia con una misma y con los demás abre muchas más puertas de las que pensamos.

También les diría que sigan formándose, especialmente en ámbitos técnicos como la ingeniería si es lo que les apasiona. Las mujeres aportamos perspectivas muy valiosas, y confiar en que nuestra opinión es válida y enriquecedora es clave para avanzar. La preparación, la constancia y la confianza en una misma son una combinación muy poderosa.

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